Mímica

Hemos descartado la ternura, las misiones del tiempo. 
¿Qué más sosiego —para mí— que tu histeria? Tu corazón latiendo ingrávido en mis manos; no me atrevo a respirar. 

¿Lo habré ahuyentado?

De un silencio ficticio, nace vehemente el peligro, intangible aún a los dedos cicatrizados.

Despiertas lejos, como si no nos hubiéramos conocido.
¿Qué fue el miedo sino el comienzo ?
Lejos, como la fatalidad que ya espero, lejos como la que llega ya con tu adiós.

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