amorfidades
etéreo.. volátil justo.como.mi.persona
julio 02, 2011
Estrella de quarks
abril 07, 2011
Etérea disociación
Quizá fue esa mañana parda cuando cerramos los ojos. Y aún así, con la mirada interrumpida, percibíamos el camino entrelazado en nuestras manos.
marzo 17, 2011
Pesadilla en crimen
Veo las calles pasar a mi lado. Veo resplandores rojos cada vez que al dar un paso la sangre de mi mano derecha se adelanta a mi cuerpo.
Van quedando restos de gabardina azul en el asfalto húmedo, con lo que mis intentos por huir se vuelven vanos.
El aire ya hace falta a mis pulmones cansados y la lluvia sigue cayendo sobre mi cabeza para indicar que el tiempo no se ha detenido. Resbala por los hombros, hiela mis heridas, entume estas las piernas que aunque quieren seguir han dejado de correr.
Comienzo con cada gota a rememorar imágenes, una tras otra. Lentamente cobran vida, me gritan los sonidos del momento: aquel maullido, aquel grito de horror y angustia humana. La sangre: el silencio de los maullidos, el tormento de los sollozos.
Recuerdo con claridad mi estupefacción, mi letargo. Recuerdo mi despertar agitado y la pesadilla que me hiciera salir a la calle esta noche. Las manos que estiraron cada segundo para prolongar mi agonía culposa. Las manos nerviosas sujetas a estos brazos que trataron de protagonizar el heroísmo de evitar el dolor gatuno que en un instante apareció en mi mente como presagio de muerte.
Recuerdo cada segundo de la persecución posterior.
Veo venir al mismo hombre que minutos antes aullara con pasión y enojo al observar a su mascota en temidas manos ajenas. Escucho que me llama, que me alcanza. Que golpea mis piernas. Escucho de nuevo ese maullido casi suplicante que antes retumbara entre mis brazos y mi abdomen.El pequeño gato escapa de entre los pliegues de mi gabardina y huye a una esquina segura.Yo recibo más injurias, más patadas, con más fuerza cada vez.
Veo en mi recuerdo la red que parecía estar tejida de espinas dirigiéndose hacia el cuello del animal, palabras ininteligibles, ojos asustados e indefensos. La similitud del terror con ese mal sueño.
Me acerco, entro por debajo de la alambrada, tomo al gato y huyo saltando la reja, mi mano está siendo arañada, a causa del pánico. Sigo corriendo, ahora mi gabardina se ve destrozada poco a poco. Entiendo apenas lo que me está tratando de decir: todo es parte de una ilusión tétrica.
Señor, fue una confusión, balbuceo. Percibo más enojo. Más fonemas frenéticos por el supuesto ultraje.Ya no escucho más, el minino es libre y mis costillas rotas desangran el pulmón que perece sin procesar el casi mojado aire de alrededor, mientras leves ronroneos adormecen mis piernas en sus últimos instantes.